Mi vocación fue orientada por una sabia mujer nacida en la tierra colorada que también me acuna, por política fue expulsada de su madre tierra y acogida en el antiguo medio oriente. Nuestras vidas se encontraron y la mía recibió un gran impulso al descubrir el arquitecto dormido.
De regreso a casa inicio el camino más largo y complejo para el desarrollo de una carrera visto desde una óptica globalista donde el tiempo es uno de los factores determinantes del éxito, desde un ángulo equivocado un atraso en la vida profesional, vivido y experimentado desde adentro un enriquecimiento cultural único en esta era.
Me interno en un mundo fuera de este mundo, sustentado por la antigua cultura guaraní, donde las nuevas realidades son observadas desde la más sólida de las realidades: la naturaleza, el hombre como parte de ella, siendo la cultura desarrollada en este planeta un diálogo constante entre el hombre y la naturaleza que lo rodea.
Desde esta selecta escuela del antiguo arte aprendo que ser arquitecto es una carrera de inicio sin final, sin competidores más uno mismo y sin límites más que los propios de la humanidad.
Al inicio de mis estudios formales doy también inicio a mis estudios prácticos incorporándome al trabajo como si este fuera una extensión de mi formación académica y disfrutándolo como un hobbie, dándome la satisfacción de sentirme realizada cada día.
Sin dominar el arte del dibujo técnico, un generoso arquitecto me contrata como dibujante en su estudio particular, allí aprendo a desarrollar los proyectos: plantas, cortes, vistas, perspectivas, planillas con cáculos de iluminación, ventilación, instalaciones eléctricas, sanitarias, gas, previsiones contra incendios, y todo documento necesario para describir ante el cliente y el municipio un objeto que se incorporaría la vida urbana.
Siendo la realidad laboral una manera de medir mis conocimientos teóricos aprendidos en la facultad, esta doble actividad me daba la certeza de crecer en un equilibrio verificable.
Como un cambio natural me incorporo a una empresa constructora que desarrollaba las obras de otros arquitectos, tímidamente ingreso como dibujante pero al poco tiempo me descubro como proyectista, siendo este un espacio vacío en la empresa lo ocupo satisfactoriamente desarrollando viviendas, comercios, locales industriales, y cuanto requerimiento traían los clientes de la empresa, los proyectos salían como cróquis preliminares a las manos de otros dibujantes, luego en la etapa de construcción aportaba soluciones constructivas y detalles necesarios en la obra.
Finalizo mi actividad dentro de la empresa ganando un primer premio en concurso arquitectónico junto a otros dos arquitectos.
La caída económica argentina no fue obstáculo a mi lanzamiento en la actividad liberal, sin sentir diferencias mi espacio de estudiante se transformó en estudio abierto al público, donde llegaron de a poco con sus necesidades, tomando cada una como si fuera la más importante de mi vida fui dando respuesta y solución a todas.
Desde planos para habilitar locales comerciales, industriales, accesos sobre rutas nacionales; remodelar un espacio, amoblar una cocina, consolidar estructuras de construcciones en riesgo de derrumbe reintegrando espacio habitacional al menor costo, restaurar una vivienda y ampliar su espacio, seleccionar y comprar materiales para las obras, adquirir herramientas y contratar albañiles, electricistas, plomeros, techistas, herreros, carpinteros..., elaborar presupuestos y planificar las obras según las posibilidades de financiación de cada cliente. En fín después de leer la vida de Miguel Angel me vi reflejada a otra escala pero resolviendo cada desafío con la misma pasión que el maestro habrá vivido en su tiempo.
Y en el medio de la vorágine laboral mis estudios universitarios se desarrollaban normalmente, aportando el justo equilibrio a la razón, elevando la imaginación lo suficiente como para que no se enturbie con el cotidiano-ordinario requerimiento del medio fenicio donde ejercitaba la profesión.
Sin descuidar amistades y familiares, también desarrollé una importante investigación en el medio, dentro de una franja poblacional de alto riesgo, relocalizados de las costas por impacto de la nueva represa Yacyretá, generando un método de trabajo aplicable a toda población que se reconoce como comunidad para la autogestión de soluciones sistémicas. Esta investigación es parte de la tesis presentada para la obtención de mi título universitario: "organización social para un hábitat sustentable"
Ahora, luego de estabilizar mi vida económicamente y lograr un espacio entre trabajos viajo a otros pagos a enriquecerme con otras culturas, a mantener un diálogo directo con la arquitectura de otros lugares y experimentar el hecho arquitectónico de obras estudiadas en libros.
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